Escuchar bien también es cuidar de vos y tu salud mental

Una atención integral marca la diferencia

Hay conversaciones que se pierden sin que nadie las note. El chiste de la mesa que llegó tarde. La pregunta que se respondió con una sonrisa por quedar bien. La reunión familiar en la que uno decide mejor quedarse callado.

Cuando se oye mal, el problema casi nunca se queda en el oído.
Hombre mayor reflexionando junto a la ventana

La audición no trabaja sola

Oír es mucho más que percibir sonidos: es entender a quienes queremos, participar en lo que pasa alrededor y sentirnos parte. Por eso, cuando la audición baja, lo que se ve afectado es la vida cotidiana completa.

Estudios sobre salud auditiva han encontrado una relación entre la pérdida auditiva sin atender y situaciones como:

Aislamiento social

Si seguir una conversación cuesta, se empieza a evitar las reuniones, las llamadas y las salidas.

Cansancio mental

El cerebro hace un esfuerzo extra para completar lo que no se escuchó bien, y ese desgaste se acumula.

Cambios en el ánimo

Frustración, irritabilidad, ansiedad o tristeza que muchas veces se atribuyen a “otra cosa”.

Mayor riesgo cognitivo

La pérdida auditiva no tratada está entre los factores de riesgo modificables asociados al deterioro cognitivo.

Esto no significa que oír mal cause un problema de salud mental por sí solo. Significa que ambos mundos se tocan, y que atender uno puede aliviar al otro.
Comida familiar llena de alegría

Y es que la mente y la audición coinciden en más de una manera: los oídos captan el sonido, pero es el cerebro el que lo convierte en palabras, en significado, en recuerdo.

Cuando el cerebro trabaja doble: audición y memoria

Cuando la audición baja, ese proceso se vuelve cuesta arriba. Cada conversación es como armar un rompecabezas al que le faltan piezas: el cerebro tiene que adivinar, completar y deducir lo que no alcanzó a escuchar. Y ese esfuerzo extra sale de los mismos recursos que usamos para otras cosas, como recordar, concentrarnos y seguir el hilo de lo que pasa.

Es como tener abiertas demasiadas pestañas a la vez: todo sigue funcionando, pero más lento y con más desgaste.

Lo que se nota en el día a día

Terminás el día más cansado/a de lo normal, sin haber hecho nada extraordinario.
Se te escapan detalles de conversaciones recientes, y lo atribuís a “mala memoria”.
Te cuesta concentrarte cuando hay varias personas hablando.
Sentís que “te perdiste” en una charla aunque estabas presente.

Muchas veces, lo que parece un problema de memoria o de atención es en realidad un cerebro sobreexigido por escuchar con esfuerzo. Y esa sobrecarga sostenida, año tras año, también se ha relacionado en distintas investigaciones con un mayor riesgo de deterioro cognitivo.

Cerebro holográfico en red neuronal

La buena noticia

Escuchar mejor le quita peso al cerebro. Cuando la audición se evalúa y se atiende a tiempo, la mente deja de gastar energía en descifrar y la puede dedicar a lo importante:

recordar   conectar   disfrutar

Por eso y más en Clínica OM creemos que cuidar la audición es también una forma de proteger la memoria y de darle descanso a tu mente. He ahí la importancia de trabajar de forma integral con cada paciente y comprender que cada camino es único.

¿Por qué hablamos de una atención integral? ¿Qué es?

En Clínica OM entendemos que detrás de un paciente y una lista de exámenes hay una persona, con su rutina, sus relaciones y su estado de ánimo. Por eso trabajamos desde distintos enfoques:

  1. Una evaluación auditiva completa, para saber qué se está escuchando y qué no.
  2. Un acompañamiento humano, que explique el proceso con claridad y sin tecnicismos.
  3. Soluciones a la medida, desde seguimiento hasta audífonos, según lo que cada persona necesita y vive.
  4. Atención en el tiempo, porque la audición cambia y el cuidado también debe acompañar ese cambio.
Equipo de audiólogos de Clínica OM

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